LA MUJER QUE SE COMPARABA CON TODAS LAS DEMÁS MUJERESs

Erase una vez una mujer que se comparaba con todas las demás mujeres del reino. Todas eran bellas y con talento, a su parecer, y todas tenían cerca hombres entregados y valientes que las amaban, todas menos ella…

Su corazón se encogía cada vez que estaba cerca de semejantes hembras, se odiaba a si misma por ser tan poca cosa y para no sentir ese dolor optaba por aceptar su destino y simplemente ocuparse de venerar a esas mujeres. Ella no sabía que su alma albergaba una pesada culpa heredada tras vidas de maltrato, castigo y herejías. Tantas veces había sido quemada en la hoguera, confinada en conventos o encerrada en mazmorras de frías piedras y cadenas eternas, tantas vidas de dolor en cuerpos diferentes habían dejado un surco grabado en su alma, manifestándose en su realidad actual sin ser consciente de ello.

Para no sentirse tan sola y abandonada por la gracia, la belleza y el amor, se dedicaba a cuidar y venerar a esas mujeres; a veces masajeaba sus cuerpos con aceites de aromas sublimes haciéndolas sentir un gran placer y conexión con su Ser, otras trenzaba sus largos cabellos entonando canciones que resultaban ser pura miel para los oídos de sus mimadas amigas, otras simplemente las escuchaba y aconsejaba y su sola presencia las calmaba. Mientras hacía todo esto nuestra protagonista se sentía contrariada por no poder ella ser merecedora de ese mismo trato, admiraba sus bellos cuerpos, sus melenas largas y brillantes, sus vidas apasionadas, sus historias románticas…

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Cierto día una de aquellas mujeres la miro emocionada y le dijo:

_ ¡Qué gran talento tienes para saber siempre que decir en mis interminables monólogos narcisistas!

_ Bueno, bueno, no es para tanto_ Contestó la mujer sorprendida y avergonzada, quitándose importancia…

_ ¡Tú sí que eres increíble! Tienes tanto talento y además eres muy bella.

_Gracias por tus palabras pero no tendrías que alabarme tanto, yo en el fondo no me siento ni tan bella ni tan increíble como tú me ves…

_ ¿ Pero cómo es posible?  ¡Si eres preciosa!

_Bueno, tú también…

_Yoooo…pero si soy horrible!

_Creo que tienes una gran falta de amor y consideración hacia ti misma, exageras las cualidades de las demás y empequeñeces  las tuyas, eso debe generar  en tu interior un gran dolor,  ¿Has pensado en perdonarte?

Y al escuchar estas palabras la mujer que se comparaba con todas rompió a llorar desconsoladamente, tanto lloró que se formaron charcos en el suelo, por sus mejillas corrían lagrimas saladas como cascadas de luz plateada, dejó que todo el dolor de su corazón se vertiese en esos charcos. No le importó que también infinitas burbujas iridiscentes explotaran  a través de sus orificios nasales.

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Y la mujer que había provocado esa liberación se quedo durante horas y horas  a su lado en silencio apretando su mano, se convirtió pues en la ayudadora y la mujer que se comparaba con todas en la ayudada.

Cuando por fin el llanto fue cediendo  y los suspiros desvaneciéndose ella se miró en el charco a sus pies y vislumbró su verdadero rostro en el reflejo del agua salada. Había allí una hermosa mujer de ojos brillantes y sonrisa tímida. Sé aceptó como era y miró a su compañera que seguía fiel y entregada, descubriendo entonces que en el fondo, todas las mujeres son la misma  mujer, o al menos todas alguna vez han vivido las mismas cosas, han tenido los mismos sentimientos, al perdonarse a ella misma perdonaba a todas las demás.

Ya no había comparación posible, cada aspecto era  aceptado e integrado, cada rayo de luz, cada rincón de sombra, cada emoción es abrazada por al alma femenina, desde la mente no era posible llegar a ninguna solución, repetía continuamente el mismo aspecto, un circulo vicioso de sufrimiento y castigo, así que tuvo que ser una mujer liberada del encantamiento la que  pusiera ese espejo brillante delante de su verdadero rostro.

Ahora estaba lista para amarse con toda su individualidad y con todas sus zonas comunes al alma femenina. Ser una misma siendo parte del Todo.

LA MUJER QUE SE COMPARABA

Ambas mujeres se fueron al bosque a celebrarlo, hicieron una hoguera y danzaron desnudas sin complejos mientras le cantaban canciones picantes a la luna, tal era la algarabía que muchas otras mujeres fueron llegando atraídas por esa energía de unión ,sin religiones, sin dogmas, sin comparaciones, todas desnudas rendidas a la vida, al gozo y la hermandad.

…Y COLORÍN,COLORADO, ENTRE TUS PIERNAS ESTÁ LO SAGRADO.

©Silvia Montesinos
All rights reserved 2015.

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