Estamos demasiado identificados con el personaje que nos ha tocado interpretar. Nos nombramos a nosotros mismos con definiciones establecidas por la sociedad; soy escritor, soy  actriz , soy madre, soy hijo, soy bombero, soy ateo, soy católica, soy vegana, soy ecologista, soy heterosexual, soy acuario, soy…

En realidad no somos nada de eso, lo que somos está más allá de cualquier definición o etiqueta. Nuestro Ser podrá definirse en todo caso como Diosa-Diosa pero eso nos confundiría mucho más.

A mi me gusta equipararlo a una obra de teatro, como actriz no me identifico con el personaje que interpreto, trato de disfrutar mientras dura la función y estar presente pero cuando el telón cae soy capaz de salir de mi personaje y volver a mi autentico Yo.

El auténtico Yo  no se lleva a casa los padecimientos o las victorias del personaje, sabe distinguir entre ficción y realidad y nada de lo que haya sucedido durante la función puede afectarle. Sí aplicamos esta metáfora con nuestras vidas podremos liberarnos de mucho sufrimiento.

Si podemos ir más allá de  nuestro género, identidad sexual, preferencias, ideología  política, religión, y profesión mientras vivimos nuestra vida sabiéndonos el Ser ilimitado que en realidad somos, sí lo conseguimos, al menos de vez en cuando, nos liberaremos de la prisión de nuestra mente egoica y seremos un poco más lúcidos.

Cuando  nos entrenamos para desarrollar nuestro potencial y hacer en esta vida algo bonito con nuestros dones y talentos estamos siguiendo el llamado del corazón, tener metas es bueno y nos puede otorgar mucha plenitud. El problema radica cuando no conseguimos dichas metas y nos torturamos con pensamientos obsesivos.

En estos casos nos ayudaría  mucho aceptar vivir en un continuo presente consciente, sabiendo que somos un Ser y que nuestro personaje está interpretando un papel. Como autores y directores  de la obra podemos hacer algunas modificaciones en el libreto pero para respetar la esencia y honestidad de nuestra creación tendremos que aceptar al máximo lo que hemos decidido experimentar.

Es decir, cuando hablamos de Co-creación  sabemos que podemos cambiar nuestro destino y hacer casi todo lo que nos propongamos, precisamente las acciones o no-acciones que decidamos hacer en nuestras vidas forman parte ya de nuestro guion. Sí nos  identificamos mucho con algún aspecto de nuestra  experiencia y eso nos causa sufrimiento, tendremos que hacer algo para librarnos de la tiranía del personaje.

La aceptación no es resignación. Podemos tomar acciones para mejorar nuestras vidas  y debemos seguir el llamado del  corazón las veces que hagan falta pero también debemos, sí queremos estar en paz y vivir o morir con consciencia, entregarnos a  algo más grande y quitarnos toda la importancia personal.

Cuando sintamos que el sufrimiento es enorme podemos entregarlo al Ser que habita en nuestro interior y repetirnos mentalmente frases de este tipo:

No soy mis circunstancias, soy un Ser ilimitado, suelto y entrego. Confío.

Quizás llegue un momento en el que ya no necesitaremos recordatorios, mientras tanto:

¡Háztelo fácil y divertido,vívelo como un juego!

Silvia Montesinos Pérez
Artista ,Alquimista y Aprendiz de maga.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s